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La avena siempre ha sido uno de los ingredientes básicos en la alimentación de los irlandeses… Sabrosa y excelente para la salud, es uno de los ingredientes estrella del desayuno irlandés, pero también se encuentra en muchos panes y pasteles del país. Un alimento sencillo, pero lleno de promesas, que posee virtudes nutricionales comprobadas.
Históricamente, la avena fue un alimento que permitió alimentar durante siglos a una población irlandesa a menudo muy pobre. Fácil de producir, permitía en aquella época mantenerse saciado durante largas horas antes de pensar en la siguiente comida.
Hoy en día, la avena no ha desaparecido de los platos irlandeses: se encuentra especialmente en el porridge, una papilla de avena y leche que los habitantes suelen consumir en la hora del desayuno irlandés (irish breakfast). Se le pueden añadir frutas frescas, azúcar moreno o incluso virutas de chocolate: el resultado es sorprendente y realmente delicioso. Un plus: aporta todos los nutrientes necesarios para aguantar hasta el mediodía (¡te retamos a tener hambre antes de la hora del almuerzo!). Hay que decir que la avena es especialmente rica en fibra, lo que también ayuda a una buena digestión.
Pero la avena también se utiliza en muchas especialidades culinarias irlandesas, incluido el pan… Añadir avena permite obtener un pan de cereales sabroso. Las variantes son infinitas: algunos irlandeses incluso remojan la avena en una stout antes de hacer su pan, lo que le da un sabor inconfundible, ligeramente caramelizado.
Cuenta con menos de 2 € por 500 gramos de avena. Generalmente se encuentra en todos los supermercados bajo la denominación inglesa «oat«.