El proyecto parece tan descabellado como irreal. El Primer Ministro británico Boris Johnson acaba de presentar una nueva ocurrencia: un puente que conecte Irlanda del Norte con Escocia. Un puente de 20 km, cuyo costo de construcción se estima en 20 mil millones de libras esterlinas (más de 23 mil millones de euros).
Una respuesta al Brexit que busca evitar el posible aislamiento de Irlanda del Norte respecto al resto del Reino Unido.
Un verdadero desafío de ingeniería
En concreto, el puente uniría Portpatrick, en el suroeste de Escocia, con Larne en Irlanda del Norte, al norte de Belfast. Se extendería a lo largo de 20 km y tendría doble nivel (carretera y ferrocarril). Según Boris Johnson, sería un medio eficaz para facilitar el intercambio entre Irlanda del Norte y el resto del Reino Unido.
Pero el puente plantea grandes desafíos: sería necesario construir una isla artificial en el lado escocés para soportar la estructura. Además, las numerosas municiones y armas arrojadas al mar al final de la Segunda Guerra Mundial podrían complicar mucho la obra, generando problemas de seguridad difíciles de gestionar.
De inmediato, el proyecto provocó sonrisas entre los detractores de Boris Johnson y escándalo entre sus opositores, que lo acusan de malgastar el dinero público en un proyecto fantasioso.
Sin embargo, una fuente gubernamental aseguró que el Ejecutivo está completamente serio respecto a esta iniciativa. Boris Johnson incluso afirmó inspirarse en puentes similares construidos en países nórdicos, como Suecia, que creó un enlace vial entre Copenhague y Malmö.
Un proyecto estratégico para mantener el control sobre Irlanda del Norte
Este colosal proyecto tiene la ventaja de generar debate. Ya apodado «the Boris Bridge», es una oportunidad perfecta para que Boris Johnson envíe un mensaje contundente. El Primer Ministro quiere tranquilizar a Irlanda del Norte mostrando que Londres no los abandona tras el Brexit.
Además, busca dejar claro que Londres descarta cualquier posible reunificación de Irlanda del Norte con la República de Irlanda, mientras Sinn Féin, un partido nacionalista de izquierda, acaba de lograr un avance significativo en las elecciones legislativas irlandesas.
Un mensaje fuerte que no agradará a todos. Johnson es muy claro: Irlanda del Norte pertenece al Reino Unido y no hará concesiones sobre esta provincia británica.