En menos de un año, Irlanda ha pasado de ser un mal alumno a convertirse en un verdadero modelo para otros países europeos. Apenas doce meses después de haber recibido el plan de ayuda internacional del BCE y el FMI, parece que Irlanda ha salido del abismo en el que se encontraba.
Mejor aún: ¡presume de resultados más que satisfactorios! Así, su aterrador PIB de 2010 (que superaba el 32%) se reducirá alrededor del 10% este año, mientras que el crecimiento ha vuelto a arrancar oficialmente tras más de tres años de recesión…
Resultados sorprendentes, que sin embargo se han logrado gracias a una política presupuestaria drástica y medidas de austeridad que han afectado duramente a la población irlandesa. El sector bancario irlandés está en plena reestructuración y promete aún más avances en los próximos meses.
Ante tal recuperación, la canciller alemana Angela Merkel calificó a Irlanda como un «ejemplo magnífico» y un signo de esperanza para otros países europeos en dificultades.
No obstante, estos progresos están lejos de ser los últimos: con este buen comienzo, la República de Irlanda sigue siendo frágil y está lastrada por una deuda que figura entre las más altas de Europa. Además, el desempleo, que supera el 14%, junto con la crisis inmobiliaria, representan un gran obstáculo para la recuperación económica irlandesa…
Sin embargo, el Fine Gael, partido mayoritario del gobierno, tiene la intención de continuar con esta dinámica y multiplicar los avances en los próximos meses.