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El corned-beef es un clásico de la cocina irlandesa. Esta preparación culinaria consiste en lonchas de carne de vacuno previamente maceradas en una salmuera. Verdadera delicia para los irlandeses, suelen incluirlo en sus sándwiches, pero también en platos más contundentes, especialmente durante la celebración del Día de San Patricio, acompañado de col o puré de patatas. ¡Sencillo, pero delicioso!
Históricamente, el corned-beef siempre ha tenido ventajas. Su alto contenido en sal permitía conservarlo fácilmente, evitando que se estropeara rápidamente.
Así, el corned-beef formaba parte de la alimentación de los inmigrantes irlandeses en Nueva York y de los soldados estadounidenses, quienes podían conservarlo durante mucho tiempo sin problemas sanitarios.
Como verdadera alternativa al tocino y al bacon, los irlandeses disfrutan especialmente del corned-beef en platos sencillos y rápidos. Esta preparación se encuentra en todo tipo de sándwiches, como acompañante de una tortilla, puré o col, o incluso como parte del Irish Breakfast.
Para probarlo, es bastante sencillo: la mayoría de los comercios en Irlanda lo venden, y numerosos restaurantes e Irish Pubs lo sirven en el lugar (cuenta con menos de 12 € por un plato bien elaborado, y entre 5 y 7 € por un sándwich abundante acompañado de patatas fritas).
En cuanto al sabor, es bastante bueno… siempre que te guste la carne salada y con sabor intenso. Combina muy bien con la mayoría de los ingredientes y tiene la ventaja de ser económico. Además, la carne de vacuno irlandesa es reconocida por ser tierna, poco grasa y muy sabrosa.