+
Charles Stewart Parnell (1846-1891) fue un político irlandés que luchó por la independencia y la autonomía de Irlanda. Defensor ferviente de la clase campesina y del Home Rule, Parnell se comprometió durante toda su vida en una batalla dura y difícil, que lo convirtió en un verdadero libertador anti-británico.
Charles Stewart Parnell nació el 27 de junio de 1846 en Avondale, condado de Wicklow. Proveniente de un entorno muy acomodado, Parnell creció inmerso desde joven en un ambiente político muy marcado, y a los 28 años se lanzó a la política. En 1875 ingresó al Parlamento por el condado de Meath y luego se unió al «Home Rule Party» de Isaac Butt, un partido dedicado a promover la independencia de Irlanda mediante el Home Rule.
Desde entonces, Parnell no dejó de buscar formas de obstaculizar al gobierno londinense. Para ello, adoptó la táctica de obstrucción parlamentaria de Joseph Biggar en la Cámara de los Comunes. Esta estrategia consistía en entorpecer el funcionamiento de la Cámara con largos discursos estériles que nadie podía interrumpir. La táctica llegó tan lejos que el partido de Parnell llegó a leer extensos pasajes de la Biblia.
Pero Charles Stewart Parnell quiso ir más allá y creó el 21 de octubre de 1879 la Irish National Land League, un nuevo partido que defendía los intereses de los campesinos para facilitarles la adquisición de la propiedad de sus tierras. Según Parnell, la recuperación progresiva de las tierras irlandesas era clave para ganar rápidamente la batalla por la autonomía de Irlanda.
Para lograrlo, Parnell inventó el concepto de cuarentena social, económica y moral como medio de presión sobre los grandes terratenientes. Charles Cunningham Boycott, un rico propietario inglés, fue el primero en sufrir esta medida cuando decidió aumentar los alquileres: los campesinos lo aislaron completamente, privándolo de recursos alimentarios y económicos hasta su rendición. Tras este éxito, la cuarentena moral pasó a llamarse «boycott» en recuerdo de esta primera victoria.
Gracias al éxito de sus iniciativas, Charles Stewart Parnell se convirtió en un líder indiscutible del movimiento nacionalista a los ojos del pueblo, y fue cariñosamente apodado «el Rey sin corona de Irlanda». Sin embargo, las acciones de Parnell generaron fuertes tensiones y provocaron una serie de enfrentamientos entre campesinos y terratenientes.
El gobierno británico aprovechó para encarcelar a Parnell y a otros líderes en octubre de 1881 en la prisión de Kilmainham Gaol. El primer ministro liberal, William Ewart Gladstone, intentó liberar a los miembros del partido firmando el Tratado de Kilmainham en marzo de 1882.
Al salir, Parnell retomó su lucha por el reconocimiento de Irlanda como Estado autónomo. Su determinación fue tal que logró resistir numerosas tentativas británicas contrarias a la autonomía irlandesa. Tras años de lucha política, logró presentar el Home Rule en la Cámara de los Comunes con la ayuda de Gladstone, aunque fue rechazado en varias ocasiones.
En esta etapa, Parnell fue difamado por una serie de cartas publicadas en 1887 en el Times bajo el título «Parnell y el Crimen». Estas cartas afirmaban que Parnell estaba implicado en el asesinato de Lord Frédérick Cavendish y su subsecretario T.H. Burke, ocurrido el 6 de mayo de 1882. Frente a estas acusaciones, Parnell declaró oficialmente su inocencia. Se creó una comisión especial para investigar el caso, que concluyó que el autor de las cartas era Richard Piggott, uno de los detractores de Parnell. Esta conclusión exoneró inmediatamente a Parnell.
Sin embargo, Parnell enfrentó un nuevo escándalo del que no se recuperaría: se descubrió su relación adúltera con Kitty O’Shea, esposa de un diputado y rica inglesa. Los periódicos hicieron de esto la noticia principal, y toda Irlanda quedó escandalizada, lo que sumió a Parnell en una creciente impopularidad. Su reputación y carrera política no sobrevivieron a este golpe, y perdió la presidencia del partido. Tras varios intentos por recuperar su posición, Parnell se retiró y murió prematuramente en 1891 a los 45 años. Fue enterrado en el cementerio Glasnevin de Dublín, y se erigió una estatua en su honor en O’Connell Street, en el centro de Dublín.