Brexit: riesgos y oportunidades para Irlanda del Norte
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Brexit: riesgos y oportunidades para Irlanda del Norte

La hipótesis de una frontera física preocupa cada vez más a los norirlandeses...

Le Brexit pourrait impacter en profondeur l'Irlande du Nord - erika8213

Mientras el gobierno de Theresa May atraviesa una crisis profunda respecto al Brexit, todas las miradas se vuelven ahora hacia Irlanda del Norte, verdadero rehén del divorcio entre el Reino Unido y el resto de Europa.

Muchos se preocupan por el impacto futuro del Brexit: ¿habrá una frontera física? ¿El territorio gozará de una flexibilización excepcional para mantenerse alineado con las normas de la Unión Europea? ¿Cuáles serán las restricciones económicas y turísticas? ¿Qué documentos deberán presentar los viajeros que crucen de la República de Irlanda a Irlanda del Norte?

Tantas preguntas que hoy en día rondan en la mente de todos, sin encontrar aún respuestas claras. Hay que decir que el pulso continúa entre la UE y Inglaterra, sin que ninguna de las partes muestre señales de ceder.

A pesar de su difícil situación, la Primera Ministra británica Theresa May acaba de solicitar posponer la votación del acuerdo sobre el Brexit en el Parlamento. Una actitud muy criticada, donde numerosos miembros de la clase política acusan a la líder de ganar tiempo.

Si Theresa May busca ganar tiempo, es principalmente para encontrar una alternativa a las propuestas de Bruselas.

Porque el punto de conflicto sigue siendo el mismo: la UE y Inglaterra siguen enfrentadas en torno al tema de Irlanda del Norte y una posible frontera. Así, Europa propone establecer un «backstop«, una especie de arreglo para el Brexit que evite trazar una frontera física entre la República de Irlanda e Irlanda del Norte. De este modo, la provincia norirlandesa seguiría bajo la legislación europea mientras se encuentra un acuerdo definitivo. Una ventaja real para Europa, que podría mantener sus intercambios comerciales con la provincia.

Una propuesta que Theresa May rechaza de plano, pues la ve como una forma de reunificación de las dos Irlandas. Según ella, esto podría dar «ideas» a los irlandeses y fomentar la reivindicación de una posible fusión de ambos territorios. Una situación realmente preocupante para el gobierno británico, que además enfrenta las aspiraciones independentistas de Escocia. Por lo tanto, no está dispuesta a ceder Irlanda del Norte a Europa y a la República de Irlanda: según su visión, Gran Bretaña perdería mucho más que si se estableciera una frontera real.

Las preguntas persisten sin que se vislumbre una solución. Los norirlandeses, por su parte, no dejan de manifestar sus inquietudes, temiendo por su poder adquisitivo y calidad de vida. ¿Quedarán aislados del resto de Europa? Por ahora, nada está claro…