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¿Alguna vez has oído que la Guinness podría reemplazar una comida? ¿Que esta cerveza irlandesa es tan calórica que llena tu estómago durante horas? En este tema, los prejuicios sobre la Guinness son persistentes. ¡Y es hora de aclarar la verdad!

Una pinta de Guinness - © Mountain Ash Studio
Para entender mejor lo que contiene una pinta de Guinness de 568 ml, veamos su composición nutricional:
Esto la convierte en una cerveza relativamente ligera en calorías y baja en alcohol.
Sin embargo, es rica en nutrientes: se dice que tiene un buen aporte de hierro. Así, una pinta contiene cerca del 4 % de la ingesta diaria recomendada de hierro. Un beneficio para la salud, ya que el hierro es esencial para el buen funcionamiento del sistema inmunitario.
Además, la Guinness es una excelente fuente de antioxidantes, elementos clave para combatir inflamaciones.
Por último, contiene diversas vitaminas y minerales importantes para la salud y el bienestar general, incluyendo la vitamina B6.
Entonces, ¿de dónde vienen estas ideas erróneas sobre la Guinness? Varios factores alimentan esta leyenda.
Para empezar, el color de la cerveza. Su tono oscuro (que en realidad es rubí y no negro, como creen muchos no iniciados) fomenta la idea de que la Guinness es más pesada que otras cervezas.
Pero este color se debe simplemente a la intensa tostación de los granos, un proceso que aporta notas de caramelo, chocolate y café al sabor final.
Otro factor que refuerza la idea de una Guinness pesada es el gas utilizado en la bebida. La cerveza irlandesa emplea nitrógeno, lo que crea burbujas muy finas. Esto puede dar la impresión de que la cerveza es más densa… cuando en realidad es todo lo contrario.
Finalmente, la espuma cremosa, intensamente suave, que deja una marca espesa sobre el labio superior, alimenta el mito de una cerveza pesada. Pero no es así: la capa cremosa, de un blanco puro, es a la vez generosa y ligera. Un equilibrio perfecto para los amantes de la stout.