Se había convertido en una auténtica leyenda en Dingle. Durante casi cuatro décadas, Fungie nadó en las aguas del condado de Kerry, acompañando a las embarcaciones y acercándose espontáneamente a las personas. Desaparecido en octubre de 2020, el famoso delfín parecía haberse llevado consigo parte de sus secretos. Sin embargo, casi seis años después, la ciencia acaba de revelar una sorprendente información sobre sus orígenes.
Un estudio publicado en agosto de 2026 en la revista científica Ecology and Evolution revela que Fungie tenía una ascendencia genética especialmente inusual. Su ADN muestra vínculos tanto con la población de delfines mulares del estuario del Shannon como con una importante población que vive mar adentro, frente a las costas irlandesas.
Aún más sorprendente: para llegar a esta conclusión, los científicos no utilizaron una muestra tomada directamente de Fungie. Su ADN fue hallado varios años después de su desaparición en un antiguo traje de neopreno que había llevado un hombre que nadaba regularmente con él.
Fungie era genéticamente distinto de los otros delfines solitarios estudiados
Una ascendencia vinculada a dos poblaciones de delfines mulares
La investigación fue realizada por científicos de la Atlantic Technological University (ATU), en Galway, en el marco de un estudio dedicado a la genética de los delfines mulares presentes en aguas irlandesas.
Los investigadores estudiaron muestras de numerosos individuos para comprender mejor la estructura de las distintas poblaciones presentes alrededor de Irlanda.
Sus análisis permiten, entre otras cosas, distinguir grupos genéticos asociados a los delfines que viven mar adentro y a determinadas poblaciones costeras, entre ellas la del estuario del Shannon.
Sin embargo, Fungie presenta un perfil especialmente interesante: su patrimonio genético muestra una ascendencia mixta entre la población del estuario del Shannon y la población marina.
Este resultado es inusual. Los delfines mulares analizados en Irlanda suelen poder asignarse genéticamente a una población concreta.
No se trata, sin embargo, de un cruce entre dos especies distintas. Fungie era, efectivamente, un delfín mular, o Tursiops truncatus. Lo que difería eran las poblaciones a las que estaban vinculados sus antepasados.
Un viejo traje de neopreno permitió recuperar su ADN
Un método digno de una investigación científica
La historia de este descubrimiento es casi tan sorprendente como su resultado.
Cuando el proyecto científico dedicado a los delfines solitarios empieza a tomar forma, Fungie acaba de desaparecer. El delfín fue visto por última vez en Dingle en octubre de 2020, lo que hizo imposible obtener nuevas muestras biológicas directamente del animal.
Una solución inesperada surgió gracias a Denis O’Regan, miembro del Irish Whale and Dolphin Group. Nadaba regularmente con Fungie y utilizaba el mismo traje de neopreno durante sus encuentros.
El traje se había conservado después de los últimos baños con el delfín.
Los investigadores consideraron entonces que aún podía conservar rastros biológicos dejados por Fungie. Se tomaron muestras con hisopos de varias partes del traje antes de analizarlas en el laboratorio.
La apuesta salió bien.
Los análisis confirmaron la presencia de material genético procedente de un delfín en el traje. Los científicos lograron entonces utilizar ese ADN para estudiar los orígenes genéticos de Fungie.
Un traje de neopreno conservado durante varios años permitió así obtener información inédita sobre uno de los animales más famosos de Irlanda.
Estudiados cinco famosos delfines solitarios irlandeses
Fungie es el único que presenta este perfil particular
Los científicos no se interesaron únicamente por el delfín de Dingle.
El estudio también abarca a otros delfines mulares solitarios muy conocidos en Irlanda: Nick, avistado en Cork Harbour; Finn, en Carlingford Lough; Dusty, en el norte de Clare; y Nimmo, en Galway.
Estos cinco animales comparten una característica especialmente intrigante: a diferencia del comportamiento social habitual de los delfines mulares, vivieron solos durante una parte importante de su presencia en aguas irlandesas, y algunos desarrollaron interacciones regulares con las personas.
Sin embargo, los análisis genéticos revelan una diferencia notable.
Nick, Finn, Dusty y Nimmo fueron asignados genéticamente a la población marina. Fungie es el único de los cinco que presenta una ascendencia mixta entre esta población de mar abierto y la del estuario del Shannon.
Esta particularidad no permite, por sí sola, explicar su comportamiento. No obstante, aporta una nueva pieza al rompecabezas científico que rodea a los delfines solitarios.
¿Por qué Fungie vivía solo en Dingle?
El misterio sigue intacto
Es una de las grandes preguntas a las que los científicos quisieran responder ahora.
Los delfines mulares son animales especialmente sociales. Por lo general, viven en grupos y mantienen relaciones complejas con sus congéneres. La existencia de individuos que se instalan solos en una bahía o un puerto durante largos periodos constituye, por tanto, un comportamiento singular.
Fungie fue probablemente el ejemplo irlandés más espectacular.
A partir de 1983, el delfín se instaló en las aguas de Dingle y empezó a interactuar con embarcaciones, pescadores, bañistas y visitantes. Permanecería en la zona durante unos 37 años.
Los investigadores se preguntan, en particular, por las razones que llevan a algunos delfines mulares a buscar más la compañía de los humanos que la de sus congéneres.
Se estudian varias hipótesis, desde las diferencias ecológicas hasta los mecanismos de comunicación entre poblaciones. Distintos grupos pueden desarrollar, en particular, comportamientos y repertorios acústicos diferentes.
En cambio, los investigadores no afirman haber demostrado que la particular ascendencia de Fungie explique directamente su apego a Dingle o sus interacciones con las personas.
Su ADN aporta así una nueva pista, pero todavía no la respuesta definitiva al misterio de Fungie.
¿Quién era Fungie, el famoso delfín de Dingle?
Una presencia que se volvió indisociable de la península de Dingle
Fungie apareció en el puerto de Dingle en 1983. Nadie sabía entonces que se convertiría en uno de los animales más famosos del país.
El delfín mular pronto adquirió el hábito de seguir a las embarcaciones y acercarse a las personas. Su presencia se hizo lo bastante regular como para atraer a curiosos y, después, a viajeros que llegaban expresamente a Kerry con la esperanza de avistarlo.
Con los años, se desarrollaron excursiones en barco para observarlo. Fungie se convirtió gradualmente en uno de los símbolos de Dingle y contribuyó a la notoriedad turística de la pequeña localidad de Kerry.
Su larga permanencia en la bahía hizo el fenómeno aún más excepcional. Generaciones de visitantes pudieron observar al mismo delfín entre las décadas de 1980 y 2020.
Luego, en octubre de 2020, Fungie desapareció repentinamente.
Pese a las búsquedas realizadas en la zona, no volvió a ser avistado de forma confirmada. Su destino exacto sigue siendo desconocido. Dada su edad estimada y la excepcional duración de su presencia en Dingle, su muerte se considera generalmente una explicación plausible, aunque no ha podido establecerse formalmente.
Fungie sigue dejando huella en Dingle seis años después de su desaparición
Una historia que ahora va más allá del turismo
En Dingle, Fungie no era solo una curiosidad natural. Tras 37 años de presencia, se había convertido en un personaje por derecho propio de la localidad.
Su historia también recuerda la riqueza de las aguas que rodean la península de Dingle. Frente a las costas de Kerry pueden observarse varias especies de cetáceos, aunque, naturalmente, no puede garantizarse ningún encuentro con un animal salvaje.
El nuevo estudio confiere ahora a Fungie una importancia adicional. Su historia contribuye a la investigación científica sobre las poblaciones de delfines mulares presentes alrededor de Irlanda y, de forma más amplia, sobre el todavía misterioso comportamiento de los delfines solitarios.
El trabajo tiene además una dimensión humana particular. El estudio fue realizado originalmente por el investigador Lorenzo de Bonis en el marco de sus estudios. Falleció en un accidente de escalada en 2025 y no pudo asistir a su publicación. Sus colegas terminaron el trabajo y publicaron los resultados en su memoria.
Casi seis años después de abandonar las aguas de Dingle, Fungie sigue contando su historia. Esta vez, ya no emergiendo junto a una embarcación en la bahía, sino a través de unas cuantas huellas microscópicas de ADN que quedaron en un viejo traje de neopreno.