Dublín es un destino fácil, práctico y cercano para una escapada que realmente te saca de la rutina. Muchos viajeros optan por visitarla durante un fin de semana largo, ya que el vuelo es rápido y muy asequible. Sin embargo, Dublín se disfruta mucho más y resulta más ventajosa si te quedas más allá de unos pocos días. Lo ideal es contar con al menos 4 días para apreciar la ciudad y sus alrededores y así rentabilizar tu viaje.
Para disfrutar de la ciudad y sus alrededores
La capital irlandesa tiene muchas caras. Cada barrio posee su propia personalidad e historia. Es imposible descubrir la diversidad de Dublín sin quedarse al menos 5 días. El primer día puedes dedicarlo al casco antiguo, cuna de la historia de la capital de Irlanda. Sus calles empedradas y edificios emblemáticos están llenos de historias y leyendas imprescindibles. Otro barrio destacado es el centro de Dublín, con su famosa avenida comercial y el icónico Spire de acero.
Quizás necesites más tiempo para explorar Merrion Square, el barrio de Portobello o el Phoenix Park, el parque urbano más grande de Europa. Los alrededores de Dublín también merecen la pena, y por eso es más recomendable optar por un stay longer. Podrás descubrir encantadores pueblos, una impresionante costa y rutas de senderismo espectaculares. No te pierdas la famosa península de Howth con su pequeño pueblo pesquero y una ruta de senderismo de 12 km. Si te diriges al sur de la costa, encontrarás Wicklow, un paraíso de la Irlanda más ancestral, ideal para caminantes y amantes de la naturaleza.
Para sentirse como en casa
¡Imagina disfrutar de la capital como un auténtico dublinés! Es posible alojándote en pleno centro, en los Staycity Aparthotels de Dublín. Aquí tienes la combinación perfecta entre hotel y apartamento. Te sentirás como en casa en un alojamiento espacioso, con cocina totalmente equipada, un dormitorio íntimo y confortable, y conexión de alta velocidad tanto a canales de televisión como a wifi. Este apartahotel es la opción estratégica para quienes planean quedarse varios días en Dublín.
Mejor que un hotel tradicional, este tipo de alojamiento te permite instalarte de verdad, tomarte tu tiempo sin preocuparte por horarios, posibles ruidos de otros huéspedes o la falta de privacidad de las habitaciones contiguas. Tras un día de visitas y paseos, podrás relajarte en tu salón, disfrutar de una comida casera y planificar las salidas del día siguiente. Así, vivirás al ritmo de los locales que regresan a casa. Y si te gusta la vida nocturna, siempre podrás salir a los acogedores bares de la zona. No tendrás que preocuparte por cómo volver, ¡ya que tu alojamiento está en pleno corazón de Dublín!
Para optimizar tu presupuesto
Quedarse más de 3 días te permite optimizar tu presupuesto y viajar a Dublín de forma económica. Al reservar un mínimo de noches, puedes beneficiarte de tarifas decrecientes, lo que hace que el viaje sea más rentable y te permite invertir el dinero ahorrado en actividades o experiencias imprescindibles. Es el principio del «slow travel» o viaje lento: aprovechar el tiempo en destino para reducir los costes fijos.
¿A qué nos referimos con costes fijos? A la comida, el transporte local o las visitas asequibles. Si te alojas varios días en un apartahotel, podrás cocinar tú mismo y ahorrar en comidas. Al no tener prisa, podrás moverte en autobús, tranvía o tren en vez de taxis. Además, sentirás menos estrés y disfrutarás de una inmersión total, mucho más que en una estancia de solo 2 o 3 días. Quedarte más de 3 días en Dublín es tomarte tu tiempo, relajarte, vivir al ritmo de los dublineses y disfrutar de una experiencia única e inolvidable.







