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Salir de viaje a Irlanda, ya sea de vacaciones o para estudiar, siempre es una aventura emocionante. Sin embargo, es fundamental pensar en su salud durante la estancia. Ahí es donde entra en juego la tarjeta sanitaria europea (TSE). A menudo olvidada, puede ahorrarle muchos problemas en caso de un imprevisto médico en el extranjero. Veamos por qué esta tarjeta es una aliada valiosa para cualquier viajero.
La tarjeta sanitaria europea (TSE) es un documento gratuito que le permite acceder a la atención médica necesaria, pública o privada, durante una estancia temporal en uno de los 27 países de la Unión Europea, así como en Noruega, Islandia, Liechtenstein y Suiza. Garantiza que recibirá la misma atención que los residentes del país visitado, en las mismas condiciones y al mismo coste (algunos tratamientos pueden ser gratuitos).
Imagínese haciendo senderismo en Connemara y torciéndose el tobillo, o padeciendo una fuerte gripe durante su estancia en Dublín. Con la TSE, no tendrá que preocuparse por gastos médicos inesperados.
En caso de necesidad, recibirá atención sin demora, y sus gastos médicos serán cubiertos de inmediato o reembolsados por su seguro de salud una vez de regreso en casa. Es una seguridad adicional que le permite disfrutar plenamente de su viaje sin estrés innecesario.
La tarjeta sanitaria europea está disponible para todas las personas afiliadas a un sistema de seguridad social en un país miembro de la Unión Europea, del Espacio Económico Europeo (EEE) o en Suiza. Esto incluye a un amplio grupo de personas:
Solicitar la tarjeta sanitaria europea es sencillo y rápido. En Francia, visite el sitio web de la Assurance Maladie, acceda a su cuenta Ameli y siga las instrucciones para pedir su TSE. Normalmente se entrega en un plazo de dos semanas. Recuerde solicitarla al menos un mes antes de su viaje para asegurarse de tenerla a tiempo. En caso de urgencia, se puede emitir un certificado provisional.