Viajar en ferry ofrece múltiples ventajas: empezando por la posibilidad de llevar tu propio vehículo a Irlanda, sin tener que recurrir a un coche de alquiler. Sin embargo, el trayecto entre Francia e Irlanda puede ser largo y agotador… Surge entonces la pregunta: ¿vale la pena reservar una cabina durante el viaje?
Por lo general, el viaje por mar hasta Irlanda dura entre 15 y 20 horas (ya sea que salgas desde Cherburgo o Roscoff). Normalmente, los trayectos se realizan de noche para mayor comodidad.
Así que, de forma natural, al hacer tu reserva te preguntarán en qué condiciones prefieres viajar… ¿Quieres reservar una cabina para descansar? ¿Prefieres solo un asiento y aprovechar otras comodidades del barco?
A esto respondemos que todo depende de tus ganas, tu condición física y, sobre todo, de tu presupuesto. Por lo general, una cabina cuesta alrededor de cien euros, lo cual no es un gasto menor…
No obstante, reservar una cabina suele ser una buena idea. Te permitirá pasar una noche reparadora, en una cama real y una habitación privada, lejos del ruido y el bullicio de los asientos comunes del ferry.
Además, alquilar una cabina es una gran ventaja para quienes sufren mareos: es cierto que uno se siente mucho más cómodo en la intimidad de una habitación cuando la mar está agitada.
Los más valientes que quieran ahorrar probablemente optarán por no reservar una cabina durante el viaje. En ese caso, podrás disfrutar del trayecto en un asiento reservado, donde podrás echarte una siesta. (Menos cómodo, pero suficiente si no eres muy delicado).
Cabe destacar que el ferry también ofrece otras comodidades (que varían según la compañía), como cine, bar, etc. En resumen, otra forma de pasar el tiempo, aunque puede que te deje más cansado antes de pisar Irlanda…