Si alguna vez piensas tomar el autobús en Irlanda, debes saber que existen algunas reglas locales que pueden diferir de las de tu país de origen. Todo es cuestión de costumbre, y tendrás que adaptarte para disfrutar de un viaje agradable, sin contratiempos.
Generalmente, puedes comprar tu billete directamente al conductor. Pero atención: aquí no hay terminal para tarjetas de pago. En Irlanda, al tomar el autobús, todo se hace en efectivo, con billetes y monedas. Esto requiere un poco de previsión para tener el dinero necesario antes de subir.
Por eso, no dudes en sacar dinero antes de abordar: así evitarás el riesgo de que te nieguen el acceso al autobús.
En Irlanda, esta es una regla comúnmente aceptada: la puerta delantera del autobús es para subir… mientras que la puerta trasera es exclusivamente para bajar. Por lo tanto, podrías recibir una reprimenda si no la respetas. De hecho, no es posible pagar por la puerta trasera: deberás pasar obligatoriamente frente al conductor para poder acomodarte cómodamente.
Esta regla aplica tanto para autobuses urbanos como para los que realizan rutas nacionales.
Esta regla es sin duda la más evidente y lógica (y válida en cualquier lugar, incluso fuera de Irlanda). Nunca coloques tu equipaje junto a las puertas de entrada o salida del autobús. Hay espacios especialmente designados para guardar ordenadamente tus bolsas y maletas: pueden estar dentro del habitáculo o en la bodega.
No dudes en pedir a los conductores que las abran: suelen ser amables y estarán encantados de ayudarte.
También presta atención a no viajar con equipaje demasiado voluminoso. Existen ciertas dimensiones estándar que se deben respetar (aunque la mayoría de las veces no se controlan)… y algunos conductores estrictos podrían cobrarte un suplemento (algo muy raro pero posible).