Irlanda del Norte: turistas han dejado más de 10.000 monedas en la Calzada del Gigante
Noticias de Irlanda

Irlanda del Norte: turistas han dejado más de 10.000 monedas en la Calzada del Gigante

por Gwen LE COINTRE
Des milliers de pièces ont été glissées au fil des années entre les colonnes de basalte de la Chaussée des Géants, en Irlande du Nord, provoquant des dégradations sur ce site naturel classé à l’UNESCO. – Go to Ireland.com

Durante años, los turistas han encajado monedas entre las célebres columnas de la Calzada del Gigante. Ya se han retirado más de 10.000: al oxidarse, amenazaban directamente el basalto de 60 millones de años.

Una curiosa tradición turística se ha convertido en un verdadero problema de conservación en la Calzada del Gigante, en Irlanda del Norte. Durante años, los visitantes han encajado monedas en las grietas de las célebres columnas de basalto. Ya se han retirado más de 10.000 monedas para limitar los daños causados en este sitio declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO.

Retiran más de 10.000 monedas de la Calzada del Gigante

Una limpieza especialmente delicada

La escena puede parecer inofensiva: introducir una moneda en una grieta, pedir un deseo y marcharse con la sensación de haber dejado una pequeña huella. Sin embargo, en la Calzada del Gigante, esta práctica, repetida durante varias décadas, ha terminado por plantear un serio problema.

Los equipos responsables de la conservación del lugar han retirado el equivalente a más de 10.000 monedas encajadas entre las columnas de basalto. Según la información comunicada en agosto de 2026, esto representa más de 20 kg de metal extraídos del monumento natural.

El problema no es solo estético. Las monedas suelen estar profundamente incrustadas en las juntas naturales de la roca, a veces después de haber sido introducidas a la fuerza. Por ello, su extracción debe realizarse con mucha precaución para no causar daños mayores.

¿Por qué las monedas dañan la Calzada del Gigante?

El metal se oxida, se expande y ejerce presión sobre la roca

La Calzada del Gigante está formada por miles de columnas de basalto que se crearon hace unos 60 millones de años durante importantes episodios volcánicos. Al enfriarse, la lava se fracturó en las características formas geométricas que dieron lugar a las célebres columnas que se observan hoy.

Son precisamente las grietas naturales que separan estos bloques las que algunos visitantes han utilizado para encajar sus monedas.

Sin embargo, expuestas a la humedad, a las salpicaduras del mar y a la sal marina, las monedas se corroen rápidamente. Algunas pueden deformarse y aumentar considerablemente de grosor.

El National Trust explica que esta expansión ejerce presión sobre el basalto circundante. Puede provocar el desmoronamiento o el desconchado de la roca, además de dejar marcas de óxido y depósitos relacionados con la oxidación del cobre, el níquel o el hierro.

Un estudio del British Geological Survey ya había concluido que las monedas introducidas entre las columnas tenían un impacto tanto físico como visual en el lugar.

Una operación de conservación moneda a moneda

No basta con tirar de las monedas

Retirar las monedas resultó ser mucho más complicado de lo que parece. Algunas estaban tan corroídas o tan profundamente encajadas que una extracción brusca podría haber desprendido fragmentos de basalto.

Por ello, los especialistas utilizaron herramientas adecuadas y trabajaron de forma progresiva, en ocasiones moneda a moneda. Cuando la retirada suponía un riesgo demasiado elevado para la roca, algunas monedas se dejaron en su lugar.

Los trabajos emprendidos por el National Trust y sus socios se produjeron tras realizar pruebas en varias zonas del sitio para determinar cómo intervenir sin agravar los daños.

El problema había adquirido tal magnitud que el coste total del programa de retirada se había estimado en más de 30.000 libras esterlinas.

Solo una pequeña parte de las monedas puede seguir utilizándose

Monedas de todo el mundo

Las monedas encontradas también reflejan, a su manera, la afluencia internacional a la Calzada del Gigante. Muchas proceden del Reino Unido o de la zona euro, pero también se han descubierto monedas de América del Norte, Asia y otras regiones del mundo.

No obstante, la mayoría estaban demasiado dañadas como para tener una segunda vida normal. Tras pasar años en un entorno salino, algunas estaban oxidadas, dobladas o parcialmente desintegradas.

Esta acumulación demuestra sobre todo hasta qué punto un gesto individual aparentemente insignificante puede adquirir proporciones considerables cuando lo repiten miles de visitantes.

¿Por qué los turistas encajan monedas en las rocas?

Una tradición sin un vínculo real con la historia del lugar

A diferencia de la leyenda de Finn McCool, estrechamente vinculada a la Calzada del Gigante, introducir monedas entre las columnas no constituye una antigua tradición irlandesa relacionada con el monumento.

El gesto parece haberse desarrollado de forma progresiva, probablemente por imitación: aparece una primera moneda en una grieta y otros visitantes repiten el comportamiento pensando que se trata de un amuleto de la suerte o de una costumbre local.

El fenómeno ilustra un problema bien conocido en los grandes destinos turísticos. Una práctica aparentemente inofensiva puede volverse rápidamente perjudicial cuando cientos de miles de personas visitan los mismos lugares.

El National Trust pide ahora que no se dejen más monedas

La norma es sencilla: no dejar huella

El mensaje dirigido a los viajeros es ahora muy claro: ya no se deben introducir monedas en las columnas de la Calzada del Gigante.

El National Trust anima a los visitantes a respetar el principio de Leave No Trace, es decir, disfrutar del lugar sin dejar objetos ni modificar su entorno.

Esta recomendación no se refiere, por supuesto, únicamente a las monedas. También es preferible no mover piedras, grabar las rocas, dejar residuos ni llevarse elementos naturales como recuerdo.

La Calzada del Gigante cuenta con más de 40.000 columnas de basalto y goza de varios niveles de protección. Entre otros reconocimientos, está inscrita como Patrimonio Mundial de la UNESCO y es uno de los espacios naturales más emblemáticos de Irlanda del Norte.

¿Se puede seguir visitando la Calzada del Gigante con normalidad?

Sí, el lugar sigue accesible para los viajeros

Esta operación de conservación no afecta a la visita de la Calzada del Gigante. El lugar sigue abierto y los viajeros pueden continuar bajando hasta las célebres formaciones rocosas del condado de Antrim.

Solo hay que tener presente que se trata de un entorno natural frágil. Las columnas también pueden resultar especialmente resbaladizas cuando están mojadas por la lluvia o las salpicaduras del mar.

Para preparar una visita completa, conviene consultar la información práctica dedicada a la Calzada del Gigante sobre el acceso, el aparcamiento, el Visitor Centre, los horarios y las tarifas.

Un recordatorio útil para todos los grandes espacios naturales

El recuerdo más duradero a veces es el que no se deja atrás

Con más de 10.000 monedas retiradas, el caso alcanza proporciones espectaculares. Pero, sobre todo, recuerda una regla esencial del turismo responsable: en un espacio natural, un gesto repetido por miles de visitantes puede acabar modificando el paisaje de forma duradera.

En la Calzada del Gigante, la mejor forma de dejar constancia de la visita probablemente siga siendo hacer una foto… y marcharse con todas las monedas en el bolsillo.