El naufragio del Titanic descansa bajo el océano Atlántico desde las trágicas fechas del 14 y 15 de abril de 1912, tras haber chocado contra un iceberg. Hoy en día, el transatlántico se encuentra a más de 3.821 metros de profundidad, en pleno Atlántico Norte, a pocos kilómetros del lugar donde se hundió. El naufragio no fue oficialmente localizado hasta 1985, cuando Robert Duane Ballard lo descubrió en el marco de una misión secreta para la marina estadounidense. Desde entonces, el transatlántico sigue siendo objeto de gran fascinación…

El Titanic se estaría desvaneciendo
Estas exploraciones han ayudado a comprender mejor lo ocurrido durante el hundimiento. Una revelación que ha despertado pasiones, especialmente con el estreno de la película Titanic de James Cameron.
El naufragio del Titanic descansa hoy sobre una zona cubierta de escombros y objetos relacionados con el barco. Fragmentos del casco, vajillas, objetos que pertenecieron a los pasajeros… La parte delantera aún es reconocible, aunque muy corroída por el océano y la sal. En cuanto a la parte trasera, es otra historia: parece desintegrada.
Probablemente por el impacto cuando el transatlántico tocó el fondo en el momento del hundimiento. Por eso el naufragio está literalmente dividido en dos partes distintas, separadas por 600 metros. Hay que decir que el transatlántico, durante su hundimiento, se partió en dos. Se habría roto entre la segunda y tercera chimenea al inclinarse bajo el agua.
Esta segunda parte es, además, irreconocible e incluso inexplorable en submarino. El naufragio se ha hundido y la corrosión es tal que el transatlántico podría colapsar sobre sí mismo en los próximos años. La popa está en mejor estado: aún se distinguen sus dos hélices laterales y dos máquinas alternativas.
Hoy en día, el naufragio del Titanic preocupa mucho a los historiadores. El naufragio se ha desintegrado considerablemente. La culpa la tienen la corrosión natural, los microorganismos marinos presentes, la contaminación y también las exploraciones humanas.
Entre 1986 y 2004, su estructura fue muy atacada por una bacteria llamada Halomonas titanicæ. Esta bacteria está consumiendo el acero, haciendo que el naufragio sea cada vez más inestable, listo para colapsar en las próximas décadas.
Los científicos estiman que el naufragio podría desaparecer simplemente entre 2025 y 2050.