Un contrabajo contundente, una guitarra nerviosa y, después, una voz que lo llena todo: muchos descubrieron a Imelda May con la energía de Johnny Got a Boom Boom. Su imagen llamaba la atención, entre el mechón esculpido y el aire rockabilly. Pero la dublinesa no se detuvo en ese personaje. Cantante, cantautora, poeta y actriz, ha ido abriendo progresivamente su repertorio al blues, el soul, las confidencias y los relatos hablados. Su trayectoria habla también de una fidelidad: la que la une a las Liberties, el barrio popular de Dublín donde creció.
Imelda Mary Clabby nació el 10 de julio de 1974 en Dublín. Creció en las Liberties, al sur del Liffey, en una familia obrera. Estos orígenes ocupan un lugar importante en su forma de contar su historia: el apego a los suyos, el humor, las canciones y los relatos escuchados en casa preceden a su carrera profesional.
En sus entrevistas, describe un entorno en el que la música, la poesía y el arte no pertenecen a un mundo inaccesible. Su padre le descubrió poemas interpretándolos; las palabras se transmitían a través de la voz, el juego y la emoción. Este gusto por el relato reaparecería mucho más tarde en sus libros y espectáculos.
De adolescente, empezó a cantar en los clubes de la ciudad. Se interesó por el blues, el jazz, el country y el rock’n’roll, al tiempo que cursaba estudios artísticos. Su universo no se construyó, por tanto, en torno a una única tradición: nació de múltiples inquietudes y, después, del aprendizaje del oficio sobre el escenario.
Tras instalarse en Gran Bretaña, Imelda May acumuló experiencias musicales. Trabajó, entre otros, con Mike Sanchez y cantó con Blue Harlem, una formación vinculada al swing y al rhythm and blues. Aquellos años contribuyeron a forjar su sentido del fraseo, su presencia escénica y su capacidad para dialogar con una banda.
Su primer álbum, No Turning Back, apareció en 2003 bajo el nombre de Imelda Clabby. Más tarde se reeditaría como Imelda May. Este detalle explica por qué algunas discografías parecen contabilizar varios comienzos: las sucesivas ediciones no son álbumes completamente nuevos.
Publicado en 2008, Love Tattoo dio a conocer a Imelda May a un público mucho más amplio. Johnny Got a Boom Boom se convirtió en uno de sus temas emblemáticos. El pulso del contrabajo, las guitarras y la voz dibujan una música que atrapa de inmediato, sin perder la sensación de una banda en movimiento.
El rockabilly, nacido del encuentro entre el rock’n’roll, el country y el rhythm and blues en la década de 1950, le proporcionó un lenguaje. Lo utilizó para escribir sus propias canciones y construir una presencia contemporánea. Su interés no se limita al vestuario: reside en el ritmo, el timbre de la voz y la relación física con los músicos.
En el mismo disco, Meet You at the Moon revela otro registro, más tierno. Esta convivencia resulta importante para comprender lo que vendría después: la intérprete de temas fogosos ya sentía predilección por las baladas y las atmósferas íntimas.
El apoyo de Jools Holland y sus apariciones en Later… with Jools Holland contribuyeron a ampliar su audiencia. Su soltura sobre el escenario formó entonces parte esencial de su reconocimiento: sabe dar relieve a una frase, jugar con el tempo e impulsar a la banda sin eclipsar a los instrumentistas.
Su silueta de los inicios se volvió inmediatamente reconocible. Sin embargo, reducir a Imelda May a una estética retro sería pasar por alto la variedad de su escritura. Incluso en aquel periodo, su voz podía ser mordaz, juguetona, vulnerable o contenida, según la canción.
Con Mayhem, en 2010, y después Tribal, en 2014, Imelda May consolidó su lugar en las escenas irlandesa y británica. El primero incluye, entre otros, Mayhem, Inside Out y Kentish Town Waltz. También ofrece su versión de Tainted Love, canción grabada originalmente por Gloria Jones y convertida después en un éxito mundial por Soft Cell.
Tribal intensifica el impacto rítmico y el impulso rock. It’s Good to Be Alive constituye una puerta de entrada accesible. El álbum alcanzó el tercer puesto de la lista británica, según Official Charts, señal de un reconocimiento que va más allá del círculo de los aficionados al rockabilly.
Para descubrir estos discos, escuche cómo articula las consonantes, retrasa una entrada o remata una frase. La expresividad reside a menudo tanto en esos detalles como en la potencia vocal.
Su colaboración con Jeff Beck constituye uno de los hilos destacados de su trayectoria. Actuaron juntos, entre otras ocasiones, en los premios Grammy de 2010, y después compartieron otros escenarios y proyectos. El diálogo entre guitarra y voz encaja especialmente bien con su gusto por los matices y las tensiones.
Esta relación musical se prolongó hasta sus grabaciones. Beck participa en Black Tears, del álbum de 2017. Su intervención subraya la dimensión emocional de la canción: la guitarra no se limita a añadir un solo, sino que responde a la voz.
Con Life Love Flesh Blood, producido por T Bone Burnett y publicado en 2017, Imelda May desplazó claramente su centro de gravedad. El blues, el soul, las baladas y unas sonoridades más desnudas ganaron protagonismo. La imagen también evolucionó, pero el cambio más interesante se percibe en la escritura y en el espacio que se deja a la voz.
El disco lleva las huellas de un periodo de transformación personal, tras su separación del guitarrista Darrel Higham, que había acompañado una parte importante de su trayectoria. Aborda el amor, la pérdida, el deseo y la reconstrucción, sin reducirse a un relato biográfico que haya que descifrar canción por canción.
Call Me, Black Tears y Should’ve Been You permiten apreciar esta evolución. La cantante ya no necesita mantener una misma intensidad: puede dejar que una frase se quiebre o se apague. El contraste aporta al disco una nueva profundidad.
Este giro puede sorprender si solo se conocen sus temas más rápidos. Sin embargo, al volver a Kentish Town Waltz o Meet You at the Moon, se percibe que la atención a los sentimientos y a los relatos ya estaba presente. El álbum de 2017 desarrolla una sensibilidad antigua, en lugar de inventarla.
La comparación entre las distintas etapas es una de las formas más interesantes de descubrir a Imelda May: una misma artista cambia los arreglos y la dinámica, al tiempo que conserva un gusto muy reconocible por las palabras encarnadas.
11 Past the Hour apareció en 2021. Elaborado, entre otros, con Tim Bran y Davide Rossi, combina impulso rock, atmósferas oscuras y una escritura sensible a las imágenes. El tema que da título al álbum instala una tensión casi cinematográfica, distinta de la acometida directa de los primeros discos.
Entre los invitados figuran Noel Gallagher, Ronnie Wood y Miles Kane. Just One Kiss reúne, entre otros, a Gallagher en la voz y a Wood en la guitarra. Made to Love posee una energía más colectiva, mientras que otros temas se acercan a la confidencia.
Estos encuentros no borran la personalidad del álbum. Los arreglos amplían, sobre todo, la paleta de una autora que explora varias maneras de hacer oír una misma voz: en un intercambio, un estribillo amplio o una frase casi hablada.
En 2020, Slip of the Tongue pone el acento en la palabra y la poesía. Este proyecto de palabra hablada debe distinguirse de sus álbumes de canciones. Permite escuchar de otro modo su manera de dar ritmo a un texto, dejando que las palabras determinen la forma.
En 2021, publicó con Faber Music su primer poemario, A Lick and a Promise. La editorial reúne en él cien de sus poemas, a los que se suman dos textos de su padre y dos de su hija. La edición de bolsillo apareció en 2022: no debe confundirse esta fecha con la de la primera publicación.
El libro explora, entre otros temas, las relaciones, el cuerpo, la naturaleza y la experiencia femenina. Incluye You Don’t Get to Be Racist and Irish, texto escrito en apoyo al movimiento Black Lives Matter. Esta toma de palabra pone en diálogo la memoria irlandesa de la emigración con las cuestiones contemporáneas de acogida y solidaridad. El sitio web de Faber Music presenta el poemario y sus temas.
El escenario adopta también una forma teatral con Mother of All the Behans, adaptada y dirigida por Peter Sheridan a partir del libro de Brian Behan. Imelda May interpreta a Kathleen Behan, madre del escritor Brendan Behan. En ella confluyen relato, canto y memoria dublinesa.
Paralelamente, desarrolla una actividad cinematográfica, especialmente en Fisherman’s Friends: One and All y Four Letters of Love, donde actúa junto a Pierce Brosnan. Estos proyectos prolongan un rasgo ya perceptible en sus conciertos: sabe dotar de presencia a una historia y variar los registros emocionales.
| Año | Álbum | Para empezar a escuchar |
|---|---|---|
| 2003 | No Turning Back | Sus primeros pasos discográficos, inicialmente bajo el nombre de Imelda Clabby. |
| 2008 | Love Tattoo | Johnny Got a Boom Boom y Meet You at the Moon. |
| 2010 | Mayhem | Mayhem, Inside Out y Kentish Town Waltz. |
| 2014 | Tribal | It’s Good to Be Alive y el tema que da título al álbum. |
| 2017 | Life Love Flesh Blood | Call Me, Black Tears y Should’ve Been You. |
| 2021 | 11 Past the Hour | Just One Kiss, Made to Love y el tema que da título al álbum. |
A esta selección se suma Slip of the Tongue (2020), un proyecto de poesía hablada. Las reediciones de No Turning Back, las ediciones ampliadas y las colaboraciones no constituyen nuevos álbumes de estudio en solitario distintos.
Empiece por Johnny Got a Boom Boom y Mayhem para sentir el impulso de sus primeros años. Continúe con Kentish Town Waltz y Black Tears para escuchar su arte de la contención. Termine con 11 Past the Hour y un texto de Slip of the Tongue: el paso del canto a la palabra revela hasta qué punto el relato ocupa un lugar central en su obra.
Su espectáculo Raised on Songs & Stories reúne versiones desnudas de canciones, poesía y anécdotas. Este formato pone de relieve la transmisión oral y el intercambio con la sala. Permite reencontrarse con una artista que no depende únicamente de la potencia de una banda eléctrica.
Para la primavera de 2027, la promotora Aiken Promotions anuncia la gira Raised on Songs & Stories: The Lock In, con conciertos, entre otros, en Vicar Street, Dublín, los días 22 y 23 de febrero y el 17 de marzo. Estas fechas constituyen un plan concreto para una escapada musical; compruebe la disponibilidad y los posibles cambios antes de reservar su viaje.
Explorar Dublín y las Liberties permite situar su trayectoria en una historia urbana viva: la de las familias, las canciones compartidas y los relatos transmitidos. El barrio no se reduce a un decorado asociado a una celebridad; ayuda, sobre todo, a comprender la importancia de las pertenencias locales en la creación dublinesa.
Para seguir sus discos, vídeos y anuncios de conciertos, consulte el sitio web oficial de Imelda May.