En la Tierra de Santos y Pecadores (In The Land Of Saints And Sinners en inglés), es una película completamente nueva, rodada en Irlanda, en el condado de Donegal. Apasionante, reúne un elenco de primera con Liam Neeson, Jack Gleeson, Kerry Condon, Colm Meaney y Ciarán Hinds. Una película de acción llena de promesas que te sumergirá en el corazón de la Irlanda de los años 70.

Cartel de la película: En la tierra de santos y pescadores
Irlanda, años 70. Finbar Murphy (Liam Neeson) huye de un pasado oscuro y decide instalarse en el tranquilo pueblo costero de Glencolmcille, en el condado de Donegal.
Lleva una vida serena, alejado del clima político especialmente violento que azota el resto del país.
Pero no contaba con la llegada de un grupo terrorista miembro del IRA, liderado por una mujer despiadada llamada Doirean (Kerry Condon). Pronto, el miedo se apodera de Glencolmcille…
Hasta que un día Finbar Murphy descubre que uno de los miembros del grupo terrorista ha maltratado a una joven local.
Arrastrado a un juego cada vez más peligroso de gato y ratón, Finbar deberá elegir entre revelar su identidad secreta o proteger a sus amigos y vecinos.
Parece que las películas ambientadas en la Irlanda rural y salvaje están de moda. Tras el enorme éxito de la película The Banshees of Inisherin, protagonizada por Colin Farrell y Brendan Gleeson, ahora es el turno de En la tierra de santos y pescadores, que sitúa su acción en un pequeño pueblo aislado de Irlanda.
En esta ocasión, Liam Neeson vuelve a trabajar con el director Robert Lorenz, con quien ya colaboró en «El francotirador» en 2021.
Pero esta película es muy diferente a The Banshees of Inisherin.
En la tierra de santos y pescadores es, ante todo, una película de acción, el género habitual de Liam Neeson. Ubica su trama en los paisajes impresionantes de Irlanda: acantilados escarpados, playas de arena fina, océano tormentoso… ¡El cambio de escenario está garantizado!
Todo ello reforzado por un contexto histórico intenso: la película se desarrolla en los años 70, cuando Irlanda estaba desgarrada por el Conflicto de Irlanda del Norte. Para recordar, en esa época Irlanda del Norte vivía un conflicto armado entre protestantes unionistas y católicos republicanos.
El IRA y otros grupos paramilitares luchaban por la liberación de Irlanda del Norte, mientras que el UVF y otras milicias defendían que Irlanda del Norte mantuviera su estatus como provincia británica.
Los atentados eran numerosos, y las víctimas se contaban por cientos cada año.
Este es el telón de fondo que utiliza la película de Robert Lorenz.
El contraste es impactante: la tranquilidad inicial del pueblo de Glencolmcille contrasta irremediablemente con la violencia de la época. Las escenas, magníficas, parecen sacadas de un western irlandés.
Además, el trío irlandés formado por Liam Neeson, Jack Gleeson y Ciarán Hinds no carece de carácter…
Sin embargo, el guion resulta algo pesado. Solo el pueblo y los actores con su auténtico acento irlandés parecen genuinos. La acción, por su parte, es una sucesión de escenas violentas con explosiones y montones de casquillos de ametralladoras y armas de fuego cayendo al suelo.
Aunque la película aporta frescura, a veces cuesta convencer por acumular clichés del cine de acción y estereotipos irlandeses.
Pero atención: aunque la fórmula sea a veces caricaturesca, sigue siendo agradable de ver… siempre que se tome con distancia.
Mención especial para la belleza de los paisajes irlandeses capturados plano a plano. Es en estos panoramas sin artificios donde encontrarás una atmósfera y una belleza impactantes. De hecho, son estas vistas las que literalmente salvan la película y te animan a verla hasta el final. La belleza pura de Irlanda, su atmósfera y majestuosidad aportan la autenticidad que le faltaba al filme…