Es una apuesta bastante audaz, pero el gigante de los vuelos low-cost quiere lograrlo: desde julio, Ryanair espera reanudar su actividad y así relanzar sus vuelos para el verano. La aerolínea planea reactivar más del 40% de sus rutas, implementando un protocolo sanitario ampliado en toda su flota para evitar la propagación del coronavirus.
Ryanair busca retomar rápidamente su actividad
Un proyecto condicionado a la eliminación de las restricciones en vuelos internos en Europa
El objetivo está planteado, pero el desenlace aún es incierto. Aunque Ryanair multiplica sus planes para operar el 40% de sus vuelos desde julio, este proyecto dependerá principalmente de la evolución de la pandemia en Europa… y de la voluntad de cada país para abrir sus fronteras a los viajeros.
Aunque el futuro es incierto, la compañía con el logo azul y amarillo estaría en plena reflexión para garantizar hipotéticamente sus futuros vuelos en las mejores condiciones posibles. Está elaborando varios planes para asegurarse de estar lista el día D y poder recuperar rápidamente las enormes pérdidas causadas por la pandemia.
Así, Ryanair estaría trabajando actualmente en medidas sanitarias que se implementarían en sus aviones… Medidas destinadas a frenar el contagio y a tranquilizar a los pasajeros que tomen la vía aérea.
Entre las futuras normas, la compañía pretende:
- priorizar los registros en línea,
- admitir únicamente a viajeros que hayan pasado un control previo de temperatura al entrar al aeropuerto,
- hacer obligatorio el uso de mascarilla dentro y fuera de los aviones,
- prohibir las filas para el uso de los baños,
- aceptar solo pagos con tarjeta bancaria sin contacto a bordo,
- fomentar el uso de equipaje de mano en lugar de maletas facturadas.
Sin embargo, la compañía ya se ha pronunciado sobre las medidas de distanciamiento social: esta no será impuesta a bordo de sus vuelos comerciales. Será «preferida» y «fomentada» cuando sea posible.
Por lo tanto, será posible viajar sin distanciamiento con el pasajero de al lado. Una información que ya genera debate y que sugiere que los vuelos de la compañía podrían operar «a plena capacidad», sin dejar asientos vacíos entre pasajeros.