Ha llevado tiempo, pero ya está hecho: Boris Johnson, el Primer Ministro del Reino Unido, acaba de abandonar su arriesgada teoría de la inmunidad colectiva, que afectaba tanto a Inglaterra como a Irlanda del Norte. Esta doctrina, muy controvertida, pretendía exponer libremente a la población al COVID-19 con el objetivo de inmunizar de forma natural a un número creciente de personas. En pocas palabras: Boris Johnson quería dejar que el virus circulara para que un porcentaje de la población enfermara y desarrollara anticuerpos que les permitieran recuperarse y, al mismo tiempo, proteger a los no inmunizados.
Una decisión que causaba escalofríos, dado que las previsiones de víctimas potenciales alcanzaban cifras alarmantes.
Muy criticado, Boris Johnson finalmente dio un giro completo… y ha decidido alinear su estrategia contra el COVID-19 con los mismos principios que Francia y el resto de Europa.
Un verdadero alivio para Irlanda del Norte y la República de Irlanda, que comparten frontera. Ahora ya no hay diferencias en las estrategias: Irlanda del Norte actúa en sintonía con el resto de Irlanda, una excelente noticia que debería permitir a la Isla Esmeralda controlar mejor los riesgos de contagio del coronavirus.
No obstante, el gobierno británico ya no se engaña: el Reino Unido, incluida Irlanda del Norte, ha perdido un tiempo valioso.
Estamos cuatro semanas retrasados respecto a otros países, declara Patrick Vallance, asesor científico jefe de Boris Johnson.
Coronavirus: las normas adoptadas en Irlanda y en Irlanda del Norte
Un llamado al confinamiento y a desplazamientos esenciales
Desde el lunes 23 de marzo, Boris Johnson ha dado un giro de 360 grados. Entre las medidas que afectan a Irlanda del Norte se encuentran:
- el cierre de escuelas, pubs y restaurantes
- la llamada a los norirlandeses para que permanezcan en casa (haciendo especial énfasis en la población más vulnerable)
- la suspensión de actividades para empresas no esenciales
- solo se permiten desplazamientos imprescindibles (compras de alimentos, visitas a la farmacia, etc.)
Estas decisiones colocan a Irlanda del Norte al mismo ritmo que la República de Irlanda. La provincia británica funcionará a un ritmo lento durante las próximas semanas.
Los hospitales y servicios sanitarios ya se preparan para afrontar un aumento de casos en los próximos días.
El gobierno norirlandés insiste ahora en la responsabilidad individual para evitar conductas de riesgo y salidas innecesarias.