Cuando se viaja en familia por Irlanda, es tentador cruzar la puerta de un pub irlandés para disfrutar de su ambiente festivo y acogedor… Pero si viajas con niños menores, hay algunas informaciones importantes que debes tener en cuenta. En Irlanda, la protección de los menores se toma muy en serio. Muchos pubs no permiten la entrada a niños menores de 18 años después de las 21 horas. Lo mismo aplica para los niños pequeños…
Si tienes ganas de una pinta y estás acompañado de niños, te recomendamos preguntar primero al camarero si se permite la entrada a menores antes de sentarte en sus bancos.
Generalmente, los niños pueden estar durante el día… siempre y cuando solo consuman bebidas sin alcohol (esto es evidente) y abandonen el local antes de las 21 horas.
Es importante saber que el consumo de alcohol está prohibido para menores de 18 años… y en algunas regiones esta restricción puede aplicarse hasta los 21 años. Por eso, no dudes en informarte antes de hacer cualquier pedido.
Además, a partir de las 21 horas, los menores deben abandonar el local. Esta es una ley irlandesa estricta y las autoridades no la toman a la ligera. Se realizan controles regulares y será necesario mostrar una identificación al camarero y a los inspectores. Esta medida busca prevenir el consumo temprano de alcohol entre jóvenes y protegerlos del bullicio del lugar: por la noche, un pub irlandés puede estar muy concurrido, con baile, bebida y risas… No es un ambiente adecuado para los niños.
Cabe destacar que esta regla puede ser más flexible en pubs irlandeses ubicados en zonas rurales. Algunos pubs en lugares remotos pueden tolerar la presencia de menores, especialmente si hay conciertos de música tradicional en ese momento. Sin embargo, la presencia está permitida, pero el consumo de alcohol sigue estando estrictamente prohibido (lo cual es lógico y normal).
Por último, es bueno saber que los adolescentes suelen ser aceptados más fácilmente que los niños pequeños. No dudes en preguntar antes, pero recuerda que el pub irlandés es un lugar ruidoso, no siempre adecuado para los más pequeños.