Santa Brígida (451-525) (o St Brigid en inglés) es una de las Santas Patronas de Irlanda, al igual que San Patricio. Reconocida por su papel en el desarrollo del cristianismo en Irlanda, sigue siendo hoy una figura religiosa destacada dentro de la religión católica y ortodoxa en Irlanda.
Santa Brígida nació en 451 en la pequeña ciudad de Kildare, en la provincia de Leinster. Su padre era un rey pagano escocés que se estableció en Irlanda tras conocer a su madre, una esclava cristiana que fue bautizada por San Patricio.
Muy pronto, Santa Brígida decidió entregarse por completo a la religión cristiana y construyó una pequeña choza sencilla que le servía tanto de vivienda como de lugar de culto. Ante esta decisión, otras religiosas se unieron a ella, llegando a considerarla como su madre.
Con la llegada de más seguidores del cristianismo, Santa Brígida tuvo la idea de fundar un convento doble, donde monjes y monjas pudieran practicar su fe en paz. Fieles de toda Irlanda acudieron para unirse a este convento, y la ciudad de Kildare fue ganando influencia hasta convertirse en un importante centro cultural y religioso.
Santa Brígida falleció en 525 en Kildare, y su cuerpo fue enterrado en la ciudad de Downpatrick, junto a San Patricio y San Columba.
Desde entonces, los irlandeses católicos y ortodoxos conmemoran a Santa Brígida cada 1 de febrero con una ceremonia religiosa y visitan su tumba. En su honor, en 1223 se construyó una magnífica catedral gótica en su ciudad natal.