Irlanda – Un beluga grabado en Donegal: una excepcional aparición ártica
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Irlanda – Un beluga grabado en Donegal: una excepcional aparición ártica

por Gwen LE COINTRE
Bélugas — photographie d’illustration

Grabada el 17 de octubre en la bahía de Donegal, la aparición de este cetáceo ártico intriga a los especialistas y recuerda la imprevisible riqueza de la costa irlandesa.

Una silueta blanca bajo la superficie, a poca distancia de la costa de Donegal: la imagen parece pertenecer a otro horizonte. Al de los mares fríos y las costas árticas, mucho más que a un paseo otoñal por Irlanda. Sin embargo, un beluga fue grabado en la bahía de Donegal el 17 de octubre de 2026. Validado por el Irish Whale and Dolphin Group, este encuentro recuerda hasta qué punto el Atlántico aún puede sorprender a quienes se toman el tiempo de observarlo.

Un encuentro poco frecuente, confirmado gracias a las imágenes

Al principio, la impresión de haber visto un delfín muy pálido

RTÉ informa de que Sebastian Szumlański visitaba con su familia un lugar del suroeste de Donegal conocido como Secret Waterfall cuando advirtió la presencia del animal. Grabó imágenes con un dron; el vídeo llegó después al Irish Whale and Dolphin Group, la asociación irlandesa especializada en el estudio de los cetáceos.

El resultado va más allá de la anécdota de una excursión por la costa: según el IWDG, se trata del segundo avistamiento de beluga validado por la organización en sus 35 años de existencia. Esto no significa que solo se hayan visto dos belugas en Irlanda. RTÉ menciona al menos cuatro observaciones comunicadas, no todas ellas con una validación comparable.

Una ballena blanca llegada de otro mundo marino

Un animal adaptado a las aguas del Ártico

El beluga, Delphinapterus leucas, pertenece a las ballenas dentadas. NOAA Fisheries describe una especie propia de las aguas árticas y subárticas, reconocible por su color blanco en la edad adulta, su cabeza redondeada y la ausencia de aleta dorsal. Una gruesa capa de grasa contribuye a aislarla del frío; su silueta también le permite desplazarse bajo el hielo.

Este mamífero posee además otro rasgo fascinante: su mundo es sonoro. Sus silbidos, chasquidos y variados gritos le han valido el sobrenombre de «canario de los mares». Estos sonidos intervienen en la comunicación, pero también en la ecolocalización, con la que se orienta y localiza a sus presas. Tras la blancura casi irreal del animal se esconde así una vida sensorial especialmente rica.

Las aguas poco profundas no indican necesariamente que esté en apuros

En su nota publicada el 19 de octubre, Pádraig Whooley, responsable de avistamientos del IWDG, precisa que las imágenes muestran a un adulto cuyo sexo se desconoce. Su forma de nadar y respirar no suscitaba especial preocupación en el momento de la grabación. Esta valoración se refiere a las imágenes examinadas y no constituye un seguimiento médico del animal.

Las aguas costeras poco profundas tampoco son ajenas a los belugas. NOAA Fisheries recuerda que también frecuentan estuarios y grandes deltas, especialmente para alimentarse. Por tanto, ver a un animal así cerca de la costa no basta, por sí solo, para concluir que está varado o en dificultades.

¿Por qué está en Donegal? La pregunta sigue abierta

Un origen y un recorrido aún desconocidos

El IWDG plantea la posibilidad de que esté relacionado con un beluga solitario observado durante el verano en el norte de Europa. Pero su publicación no confirma una identificación común: sería prematuro atribuirle un itinerario concreto o una población de origen.

Del mismo modo, esta observación no permite explicar por sí sola el desplazamiento mediante el cambio climático. La cuestión requiere datos y seguimiento, no una conclusión extraída de unas pocas secuencias. Precisamente la rareza del encuentro hace que su documentación sea valiosa: abre una investigación, en lugar de cerrarla.

En la costa irlandesa, observar sin perseguir

Un avistamiento que comunicar, no una cita garantizada

Para quienes recorren Donegal, esta historia ofrece una razón más para contemplar el mar desde la costa. Sin embargo, no permite prever un encuentro: la información citada documenta la presencia del beluga el 17 de octubre y no garantiza ni su ubicación actual ni que permanezca en la bahía.

En caso de avistamiento fortuito, el IWDG invita a enviar imágenes y comunicarlo para ayudar a seguir sus desplazamientos. La mejor actitud sigue siendo discreta: mantener las distancias, dejar que el animal siga libremente su trayectoria y evitar cualquier persecución. Unos segundos de atención desde la costa pueden tener más valor que un intento de acercamiento.

Donegal no necesita prometer una ballena blanca para justificar el viaje. Pero este encuentro le añade, por un instante, una inesperada ventana a los mares del Norte y recuerda que una costa también es un lugar de paso.

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