El Estatuto de Westminster (1931)
Cultura

El Estatuto de Westminster (1931)

Independencia de Irlanda
Westminster - Koala99 - cc

El Estatuto de Westminster (11 de diciembre de 1931) es un texto que reconoce la independencia de todos los dominios del Imperio Británico, entre los que se encontraba antiguamente el Estado Libre. El Estatuto de Westminster también otorgó el estatus de país libre, autónomo e independiente a Canadá, Terranova, Nueva Zelanda y la Unión Sudafricana.

Historia del Tratado de Westminster

Contexto

Desde hace varios siglos, Irlanda e Inglaterra mantenían relaciones conflictivas y difíciles. La causa principal fue la voluntad colonialista de Inglaterra sobre Irlanda, su deseo de imponer su política, idioma y religión, en detrimento de las costumbres irlandesas.

A lo largo de los siglos, y tras enfrentamientos violentos que en su mayoría terminaron en fracasos para los irlandeses, Irlanda entró en una Guerra por la Independencia de la isla en 1919. Rápidamente, los acontecimientos se aceleraron y las aspiraciones independentistas irlandesas triunfaron con la firma del Tratado de Londres (21 de diciembre de 1921), que autorizó la creación de un Estado Libre de Irlanda…

Sin embargo, este texto situó al Estado Libre de Irlanda bajo el estatus de Dominio, obligando a Irlanda a prestar lealtad a la corona inglesa y a conceder, además, Irlanda del Norte como propiedad oficial del Imperio Británico. Este acuerdo no fue del agrado de algunos irlandeses, que terminaron enfrentándose a los partidarios del Tratado durante la Guerra Civil Irlandesa (1922-1924).

Al finalizar la guerra, el Estado Libre de Irlanda no había cambiado su situación, al igual que Irlanda del Norte. Ambos seguían bajo la influencia británica, aunque el Estado Libre ya no era considerado un dominio.

El Estatuto de Westminster pone fin a siglos de injerencia británica

El 11 de diciembre de 1931 es la fecha decisiva que finalmente consagra la plena independencia del Estado Libre de Irlanda, estableciéndolo definitivamente bajo el nombre de «República de Irlanda». Este paso fue fundamental para los irlandeses: quedaron liberados de toda injerencia británica y pudieron desarrollar una política cultural y religiosa autónoma, sin interferencias de Inglaterra.

No obstante, el Estatuto de Westminster no devolvió Irlanda del Norte a la República de Irlanda, dejando así al Norte bajo administración británica, a través de un estatus de dominio.