Cada año, miles de viajeros aprovechan su viaje a Irlanda para hacerse un tatuaje. Un proyecto divertido y un poco loco, que permite inmortalizar para siempre tu estancia en Irlanda. Para que no te arrepientas y esta decisión no se convierta en una mala idea, ¡aquí tienes algunos consejos!
Vale, no vamos a ponernos moralistas, pero es mejor decirlo claro: un tatuaje es permanente. Por eso es importante planificar un poco tu proyecto para no tener arrepentimientos.
Para que todo salga bien, piensa con antelación qué quieres tatuarte. Así evitarás arrepentirte al día siguiente.
En cuanto a los tatuadores, debes saber que en Irlanda hay grandes nombres del tatuaje, reconocidos mundialmente, cada uno con su especialidad, su firma y su estilo propio. Por eso, no te conformes con el primer estudio de tatuajes que encuentres: infórmate antes si su estilo te gusta, si tiene buena reputación, la calidad de sus trazos, la limpieza del lugar (la esterilización es obligatoria, etc.), sus precios y, por supuesto, revisa su portafolio de trabajos.
Lo ideal es tener buena conexión con tu tatuador, que entienda tus expectativas y esté en sintonía contigo.
Por lo general, encontrarás más opciones en ciudades grandes como Dublín, Galway, Cork o Belfast.
Prefiere tatuajes pequeños: uno muy grande podría llevar demasiado tiempo durante tu viaje, sin contar las posibles retoques posteriores que podrían ser complicados. El tiempo de cicatrización también puede ser un problema, ya que te impediría bañarte o tomar el sol, por ejemplo. ¡Un gran sacrificio para tus vacaciones en Irlanda!
Estos son nuestros consejos. ¡Disfruta y aprovecha el momento!