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Todo el mundo conoce el suéter irlandés, ese famoso jersey originario de las islas de Aran, confeccionado con lana virgen de oveja. Una prenda reconocida por su resistencia y calidez, perfecta para los pescadores que querían salir al mar protegiéndose del frío y la humedad.
Pero, ¿sabías que el archipiélago irlandés no solo creó esta prenda emblemática? Las islas de Aran también son conocidas por ser el origen de las pampooties: zapatos de cuero hechos a mano, ¡en la pura tradición gaélica!

Pampooties fabricadas en las islas de Aran -
daves_archive1 - cc
Ya sea en la isla de Inishmore, Inisheer o Inishmaan, las familias que habitan el archipiélago de las islas de Aran siempre han tenido ingenio para vestirse y calzarse con abrigo.
La dureza de la vida local requería soluciones eficaces, y la población siempre mostró creatividad para enfrentar la precariedad de la naturaleza.
Las pampooties son otra prueba de ello. Estos zapatos son fruto del trabajo de las familias de pescadores locales. Excelentes artesanos, crearon el calzado perfecto para afrontar las condiciones de su vida insular.
Así, las pampooties son un calzado artesanal cargado de historia, hecho a partir de una sola pieza de cuero crudo y sin curtir (con el pelo visible para mayor protección). Esta pieza se enrollaba y doblaba alrededor del pie, para luego coserse directamente en el pie del portador, usando cuerda o tiras de cuero.
Los irlandeses las usaban con un grueso par de calcetines de lana para mayor comodidad. Un sistema perfecto para mantenerse caliente mientras se avanza por tierra o mar en condiciones adversas (terreno resbaladizo, húmedo, escarpado, pedregoso, etc.). Flexibles, permitían moverse con facilidad, agarrando bien el suelo sin riesgo de resbalones.
Con punta en los dedos, estos zapatos improvisados también protegían eficazmente los dedos de golpes: una ventaja importante para los trabajadores de la época.
Sobre todo, mantenían los pies calientes, permitiendo que la piel respirara.
Baratas de fabricar, protegían eficazmente (algo así como nuestros zapatos de seguridad modernos), manteniendo ligereza en los pies. Esto era clave para reducir la fatiga, especialmente al cargar peso.
Pero cuidado: las pampooties también tenían grandes inconvenientes. El principal, su corta duración. Estos zapatos improvisados solo duraban unas semanas y debían desecharse tras pocos días.
Irlanda es conocida por ser una tierra dura, con lluvias frecuentes, suelo empapado y cercanía al océano. Por eso, las pampooties terminaban empapándose: el agua penetraba el cuero, provocando la rápida putrefacción del calzado.
No quedaba otra opción que desecharlos y buscar otra pieza de cuero para fabricar un nuevo par.
En las islas de Aran, pescadores y trabajadores de turba usaban mayoritariamente este tipo de calzado. Les permitía moverse con flexibilidad (muy diferente a la rigidez de los zuecos), manteniéndose calientes.
Eran una gran ayuda para desplazarse en barcos de pesca sin resbalar… o para avanzar en las turberas sin perder el zapato.
Las pampooties fueron tan valoradas que se extendieron también al continente irlandés, especialmente en el condado de Galway.
Sin embargo, se sabía que las mejores se fabricaban principalmente en las islas de Aran y no en otro lugar.
Ciertamente, hoy las pampooties son zapatos artesanales históricos, y será difícil encontrarlas a la venta, incluso en las islas de Aran. Actualmente se consideran piezas históricas y se encuentran más en museos nacionales que en tiendas.
Estas zapatillas se usaron principalmente en los siglos XIX y XX, y quedaron obsoletas con los avances en la industria textil y el calzado técnico.
No obstante, los irlandeses del Gaeltacht siguen muy apegados a estas artesanías y aún existen tiendas o sitios web históricos que ofrecen patrones, piezas de cuero y manuales para que aprendas a fabricarlas tú mismo.
Generalmente, estos manuales incluyen ejemplos, fotos y una vista previa del resultado final. ¡Perfecto para animarte a crear tu propio calzado!
Aunque las pampooties ya no son comunes, fueron reemplazadas por los ghillies, zapatos tradicionales usados por los bailarines irlandeses. Aunque ya no se parecen mucho a sus antecesores, los especialistas los consideran sus dignos sucesores.
Comparten muchas características: uso de cuero (esta vez curtido), tiras que suben al tobillo y forma puntiaguda en los dedos, adaptándose a la morfología del pie.
Muy comunes, los ghillies se encuentran en todo el país, especialmente en tiendas especializadas. Su precio mínimo ronda los 50 €, aunque puede subir según la marca y calidad.